En la oscuridad, de Anton Chejov
jueves, 17 de febrero de 2011
En la oscuridad.
Fuera de la casa, la oscuridad era completa. No se distinguían más que las siluetas de los árboles y los tejados negros de las granjas. Hacia oriente había una leve palidez, pero unas masas de nubes se aprestaban a cubrir esta zona pálida. En el ambiente, tranquilo y envuelto en la bruma, reinaba el silencio. Y hasta permanecía silencioso el sereno, a quien se paga para que rompa con el ruido de su chuzo el silencio de la noche, y el estertor de la negreta, único volátil silvestre que no rehuye la vecindad de los veraneantes de la capital.
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preciosa conjunción de imágenes y texto.
ResponderEliminardonde está ubicada esa maravilla de casa ?
abrazos
Gracias Txema.
ResponderEliminarMe gusta pasear por la noche, tarde, cuando apenas queda gente en la calle y no hay ruido apenas.
Puedes imaginar mil historias mientras caminas mirando las ventanas iluminadas. Todas son diferentes: luz fuerte, indirecta, del televisor.
Algunas veces, mientras miras, la sombra de un personaje cruza por delante, o se acerca y se detiene y puedes imaginar con quien y de que esta hablando.
En invierno y con frío algunas(estas),emiten un calor especial. Parece que te llaman invitandote a mirar.
Besos.
Isadhora.